Hoy Rosa sigue llegando a las cinco de la mañana. Pero ahora todos saben su nombre. Y su silla, en las reuniones importantes, ya no está vacía.
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Risas y Lágrimas
Hoy Rosa sigue llegando a las cinco de la mañana. Pero ahora todos saben su nombre. Y su silla, en las reuniones importantes, ya no está vacía.